Todo el colegio se había ido de excursión excepto el curso de tercero, que era el mas alborotador y en el aula que mas conflictos había. Como eran los únicos en todo el instituto les llevaron a los ordenadores. Cuando todos/as los alumnos se metieron en sus correos tenían un mensaje de alguien anónimo de apodo “muerte”, cada cual no dijo nada y se puso a leer el mensaje, en él ponía < <¡Hola, mi primera victima! Soy la muerte y vengo a advertirte que tu cadáver lo encontrarán en tu instituto. Me conozco todos los rincones, por lo tanto, no intentes esconderte. Yo, la muerte, lo sé TODO y no quiero que nadie se entere de este mensaje sino, tu muerte será lenta y dolorosa… ¡Hasta pronto!>> cada alumno miró a su alrededor, borró su mensaje y no comentaron nada a nadie, en la clase había un silencio asombroso… Tocó el timbre y todos salieron con sus cabezas agachadas y sin hablar.
Al día siguiente seguían solos en el instituto, así que en cuanto entraron fueron directamente a sus clases. Cuando estaban en mitad de clase de Lengua una chavala no podía aguantar sus ganas de ir al servicio por la tanto tuvo que pedir permiso para salir, le daba miedo, pero lo necesitaba. Cuando ella subió las escaleras para llegar al piso alto comenzó a ver unas pisadas rojas en el suelo, como si fuesen huellas manchadas de sangre. Ella comenzó a seguirlas para ver lo que encontraba, las huellas se dirigían hacia la sala de profesores, ella muy asustada y sin saber qué hacer bajó hasta su clase y lo contó, todos fueron hasta donde se dirigían las huellas abrieron la puerta y las huellas terminaban frente a un gran armario. El más valiente de la clase dijo:
— ¡Aquí no va a haber nadie, esto seguro que es una broma!
Abrió el armario y salio la directora del instituto horriblemente maquillada y todos/as se asustaron, como el valentón de la clase decía, pero del susto que se llevaron todos incluso el valentón, no volvieron a creerse más que nadie, ni más valientes.